Sin ideas ni fútbol se retiró bajo una lluvia de insultos

Por luis stocik
El fútbol de Independiente sufre el mismo problema que el campo. Las retenciones lo tienen a mal traer y por eso, pese al cambio de entrenador, sus góndolas continúan vacías. El desabastecimiento es absoluto y los principales piquetes lo protagonizan sus mismos jugadores. Con Miguel Angel Santoro sentadito en el banco se vio un Rojo cauteloso, sin criterio, que fue superado durante gran parte del encuentro por Huracán, pero que terminó siendo perjudicado por errores arbitrales que le impidieron atesorar un injusto triunfo. De todos modos esta vez sus hinchas expresaron todo su desencanto despidiendo al equipo de mal manera. El Globo sigue extrañando el gol, lleva cinco igualdades consecutivas y las últimas tres sin pegar un solo grito, y por eso pese a dominar se debió conformar con un puntito.
Quinta oportunidad en que Pepé Santoro debió sentarse en el banco y comenzar a remar para sacara adelante a este Independiente que campeonato tras campeonato comete los mismos errores, que paga caro las contrataciones baratas y que sigue sin respetar su historia futbolística. Pero Santoro no hace milagros y eso quedó de manifiesto ante Huracán, pero mantiene un invicto de diecisiete encuentros sin derrotas.


De a poco el Globito se fue acomodando, tomándole el tiempo a un Rojo dormido, que no lograba hacer pie en la mitad, que malograba sus pases y en consecuencia la pelota siempre era del rival. En ese contexto Huracán comenzó a pelotear a Assmann. A los 15’ el arquerito envió al tiro de esquina un tiro libre de Sánchez y a los 29’ se vistió de héroe al tapar un cabezazo de Nieto a la carrera de manera espectacular. A todo esto el Rojo miraba. Desde el fondo la sacaban de punta para arriba, Ledesma parecía estar afectado por algún virus porque hizo todo mal (la remató con la expulsión innecesaria en el descuento), Fredes no gravitaba, Oyola penaba por izquierda y apenas Pusineri mostraba más amor propio que otra cosa. Por eso al Rolfi no le llegaba limpia y a Denis ni hablar. Huracán era tenencia de balón, con una gran tarea de Hugo Barrientos en la recuperación y lucha, pero poca definición, como le viene sucediendo desde hace varios partidos. Por eso pese a merecer una ventaja en la primera mitad se quedó con un empate que no decía mucho.

SABOR A NADA

En el complemento Huracán continuó evidenciando sus males. En apenas cuarenta segundos el juvenil De Federico logró escapar a Assmann y definió de media vuelta pero su remate se fue por el segundo palo. En esta oportunidad al menos para el Rojo hubo un intercambio de fuego ya que a los 3’ fue Barovero quien le ahogó el grito a Denis que pareció despertarse. En tanto que la secuencia podría terminar a los 9’ con un remate cruzado de Poggi, quien hizo diferencia por izquierda en el primer tiempo pero que se fue apagando en el complemento, que se fue cerca.
A los 29’ llegó la polémica. Centro al área y cabezazo de Gioda que terminó dentro del arco, pero a instancias del asistente Laverni lo anuló. Gioda estaba habilitado… Y si de polémicas se trata a los 38’ hubo una clara mano de Arano dentro del área que el árbitro tampoco apreció, lo que era penal para Independiente. Huracán se quedó en los últimos minutos, fundió motor. Ahí creció la visita y a los 39’ el Rolfi metió un cabezazo que se estrelló en el travesaño, picó en la línea y luego atesoró Barovero. Unos minutos después fue Denis quien le tiró una pelota envenenada y el arquero con la punta de los dedos evitó la caída. Fue un empate que no le sirvió de mucha a ninguno, pero al Rojo lo dejó en llamas ya que su gente lo despidió con insultos.

Fuente: Diario Cronica

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