Lunes, 31 agosto, 2009 - Categoría Noticias

Silvera salta a cabecear junto con un defensor mientras Páez observa.PATRICIO RODRIGUEZ FUE LA FIGURA EN LA VICTORIA DE INDEPENDIENTE
El volante marcó dos goles, sus primeros tantos en Primera, y condujo al equipo de Avellaneda a una victoria polémica en Tucumán.

Daniel Montenegro lo tenía intimidado. Desde su explosiva presentación en el torneo de verano de 2008 con su fabuloso gol a Boca, Patricio Rodríguez era una promesa que tardaba en cumplirse, un prospecto que no se afianzaba, una figurita que no era ni repetida, ni difícil, sino que hasta parecía descartable. Tuvo que transcurrir más de un año y medio desde su irrupción hasta la tarde en que, finalmente, se puso el equipo al hombro y lo encaminó hacia la victoria, esta vez en Primera, por los puntos, como corresponde. “Cuando nos empataron pensé que si no ganábamos este partido, frente a un rival con dos jugadores expulsados, me tenía que ir”, reconoció Américo Gallego, el técnico de Independiente: el Patito le salvó la ropa.

Patricio Julián Rodríguez, 19 años (4 de mayo de 1990 en Quilmes) sintió que se le abría el hueco hacia el arco de la fortuna cuando Montenegro se fue a jugar al América de México. El Tolo Gallego –que ya no pide refuerzos porque cerró el libro de pases, pero no está del todo conforme con el plantel que le permitieron armar– le cedió la 10, el número que pretende distinguir a los jugadores especiales, los que pueden marcar la diferencia con una gambeta, un toque, una muestra de clase. El Patito, a los 19 años, supo que había llegado su hora. Al momento de empezar el Apertura 2009, tenía 19 partidos en Primera: sólo había jugado cuatro durante el Clausura.

Prometió en el arranque del certamen, contra Newell’s. Y de entrada, ayer, se reveló como el jugador más incisivo de Independiente, yendo por la izquierda, haciendo la diagonal a fuerza de gambeta. Con él soñaban los hinchas del Rojo para romper las rachas adversas que planeaban ominosas sobre la caldera (34 grados) en que se había transformado el estadio José Fierro de San Miguel de Tucumán: cuatro partidos oficiales sin ganar, diez encuentros como visitante sin conocer la victoria.

Con él soñarán los hinchas pensando en que pelear el campeonato quizá no sea una quimera. El Patito fue la figura de la victoria en Tucumán no sólo por sus dos goles –nunca antes había convertido en partidos oficiales–, sino por haberlos conquistado en momentos clave, en los que el equipo lo necesitaba. El primero, el segundo de Independiente, tocando en el área chica el centro atrás de Silvera en una jugada casi que de pizarrón, para dar vuelta el partido que había arrancado con una mueca. Y después, tras el empate transitorio del otro Rodríguez, Luis, el enganche de Atlético Tucumán, produjo ese disparo desde afuera del área, con ganas, con mérito, quizá sin tanta marca encima, que se clavó en el ángulo superior derecho de Ischuk. Luego le cedió el cuarto a Núñez.

Estadio: Atl. Tucumán.

Arbitro: Diego Abal.

Goles: 21m, Montiglio (AT); 63m, Gandín (I); 67m y 85m, P. Rodríguez (I); 80m, L. Rodríguez (AT); 90m, Núñez (I).

Cambios: 35m, Núñez (6) por Piatti (I); 56m, Busse (5) por Godoy (I); 60m, Escobar (5) por Sarría (AT); 72m, Pusineri por Silvera (I); 77m, Drocco por Erroz (AT) y Escobar por Musto (AT).

Incidencias: 23m, expulsado Montiglio (AT); 63m, Ischuk (AT) le atajó un penal a Gandín (I); 78m, expulsado Escobar (AT).

Atlético 2 Independiente 4 ficha del partido


Una rareza, colorado el 4

Le salió una buena a Independiente

Atlético Tucumán mereció mejor suerte: fue más que Independiente en el primer tiempo y le había impuesto cierta lógica al resultado con el golazo de Luis Rodríguez. Pero Independiente tuvo a Patricio Rodríguez y recibió ayudas discutibles del árbitro Diego Abal, que echó a dos jugadores locales y cobró un penal discutible para la visita. “Atlético fue estafado –se quejó su técnico, Héctor Rivoira–. Estoy podrido de que nos sigan perjudicando. Cuando estuvimos 11 contra 11 fuimos superiores y parecía que Independiente era el equipo chico”, opinó.

Montiglio, que había recibido muy pronto la tarjeta amarilla por una infracción sobre el Patito Rodríguez en la puerta del área, y que había abierto el marcador con un zurdazo, simuló un penal y el árbitro le sacó la roja cuando no había transcurrido la media hora. Con uno más, Independiente emparejó el trámite de un partido que no se le presentaba nada favorable.

Y lo emparejó en el marcador cuando Abal vio en la mano involuntaria de Erroz un penal discutible, que Gandín transformó en empate después de patearlo horrible y de aprovechar el rebote. La segunda expulsión, la de Escobar, desniveló el esfuerzo, aunque no le impidió al Rodríguez local marcar el empate tras una atractiva combinación con Drocco. Empatar con dos hombres menos era entre justo y meritorio.

Pero Independiente contaba con el Rodríguez más valioso de la tarde y Atlético se había quedado sin fuerzas físicas en una tarde extenuante y con más esfuerzo para repartir entre menos.

Fuente: Página 12

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