Lunes, 31 marzo, 2008 - Categoría Noticias

 TODO MAL. MAREQUE, CALELLO -SEMITAPADO- FREDES Y DENIS, LLENOS DE IMPOTENCIA, COMO TODO INDEPENDIENTE.<br />

Nada cambió tras el alejamiento de Pedro Troglio y el retorno de Miguel Santoro en forma interina. Hasta aplaudieron cuando se fue expulsado Damián Ledesma.

El grito es unánime, devastador y sintomático: “Me parece que el Rojo no quiere ganar / tiene ganas, tiene ganas de cobrar”. En el campo de juego, un Independiente despojado de lucidez empata sin goles y sin fútbol ante Huracán. Desde la tribuna visitante del Diego Maradona los hinchas que la hacen lucir repleta gritan su fastidio por un equipo que está lejos de todo: de la punta, del buen juego y, sobre todo, de su pretendido rumbo de candidato.

La salida de Pedro Troglio no dosificó la bronca. La llegada -otra vez- de Miguel Angel Santoro, ese piloto de tormentas al que el club suele acudir cuando la solución es difícil o imposible, tampoco pudo calmar el ánimo del contorno. El índice de tolerancia de los hinchas es cada vez más bajo. Ayer duró lo que el primer tiempo: 46 minutos. Cuando comenzó la segunda mitad, el equipo actuó bajo presión. Cualquier imprecisión era acompañada por un bullicio de queja. Cada llegada rival invitaba a un reclamo hecho canción: “Pongan huevos…”

Pero ya cuando Independiente no necesitaba sólo entrega, cuando la pelota les rebotaba a sus jugadores como si en la cancha hubiera escombros, el reclamo se ampliaba. Más allá del modo imperativo, el pedido resultaba razonable: “Ponelo a Pato…”. El Pato es Patricio Rodríguez, ese chiquilín de 17 años y 153 minutos en Primera que estaba sentado en el banco. Al pedido lo acompañaba un insulto. Sin embargo, el destinatario no era el entrenador. El hincha sabe que Santoro es -como él mismo se define- un bombero para cuando Independiente es un Infierno.

El enojo de los hinchas no fue por la floja actuación ante Huracán. Se trata de una acumulación de situaciones incómodas. Independiente no sale campeón desde el Apertura 2002. Desde entonces pasaron once torneos, incluido el actual, y el equipo jamás peleó por el título hasta el final en ninguno de ellos. La vez en que estuvo más cerca fue en el Apertura 2005, en el que finalizó cuarto a ocho puntos del campeón Boca. Desde aquella vuelta olímpica de la mano de Américo Gallego fue una sucesión de técnicos y de ilusiones deshechas de manera precoz. Como le pasó en el Apertura, cuando arrancó con paso de campeón y terminó penando en la mitad de la tabla. No sólo eso: el histórico Rey de Copas está undécimo en la tabla general de la temporada y se está quedando afuera, otra vez, del ámbito internacional. Eso, para la historia de Independiente, es lo mismo que un mazazo en la cabeza.

Lo que sucedió inmediatamente después de la expulsión de Damián Ledesma, ya en tiempo de descuento, fue también un emblema del fastidio, esta vez, con ironía: la mayoría de los hinchas aplaudió al árbitro, Saúl Laverni, luego de la roja y mientras el ex mediocampista de Rosario Central protestaba.

A esa altura de la tarde de La Paternal, ya no quedaba tiempo para más cantitos. Pero sí para una despedida previsible: silbidos para este Independiente que quedó a siete puntos del líder River. Otro modo de rechazar esta situación que invita a una pregunta tan breve como difícil de responder: ¿Y ahora qué, Independiente?

Fuente: Clarín

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