El Rolfi hizo triplete frente a Central, levantando a un Independiente que estaba para perder
Pese a quedar prematuramente en desventaja, los rosarinos se llevaron por delante al equipo de Avellaneda durante todo el primer tiempo. Sin embargo, no consiguieron anotar. En el segundo, los locales liquidaron con dos tiros de larga distancia.
Con Daniel Montenegro inspirado, y cargado con una buena dosis de suerte, es otro precio. Al menos ésa debe ser la visión de los hinchas de Independiente después del triunfo por 3 a 1 logrado sobre Rosario Central. Es que el Rolfi hizo todo. Y todo le salió bien. En principio, y eso resultó fundamental, marcó los tres goles que reportaron tres puntos después de tres derrotas consecutivas. No fue sencillo para el 10 materializar semejante cuota de efectividad, aunque sí menos complicado que organizar los avances de sus compañeros, habida cuenta de lo mal parado y falto de confianza que luce el equipo entrenado por Américo Rubén Gallego.
Para Independiente y su triunfo posterior, sobrevivir al primer tiempo se convirtió en algo fundamental: jugó tan mal, pero tan mal el Rojo, que si se hubiese ido al descanso con tres goles en su arco nada podría haber dicho que era injusto o exagerado. Pero la historia fue al revés: después de padecer durante 45 minutos el ataque constante de los rosarinos, bien conducidos por los dos González, Ezequiel y Cristian, consiguió irse al descanso con el marcador 1-0 a favor. Es que a los 14 minutos, Montenegro apareció abierto por la izquierda, lanzó un centro bajo hacia el área chica, casi sin destino, que acabó en el fondo del arco. Esto porque su compañero Guillermo Rodríguez, que andaba por allí, amagó con desviar la pelota. Y fue un amague, nomás, porque la bola pasó a un par de metros de su botín derecho. Vaya uno a saber que hacía por allí el uruguayo, tan lejos de su territorio. El hecho es que el arquero Broun se comió el amague y no intentó defensa alguna. Como contrapartida, Fabian Assmann, con sus habituales atajadas, hizo también su aporte para ese 1-0.
En la reanudación, Independiente se acomodó un poco mejor en la cancha y especuló con la desesperación de Central. Los rosarinos están jaqueados en la tabla de promedios, no ganan y no aciertan en el arco contrario. Para colmo, le aciertan en el propio. Como ese bombazo que embocó Montenegro al promediar el segundo tiempo, entrando de izquierda a derecha, llevando la pelota con la diestra y tomando a contrapierna al fondo Canalla. Un golazo, que acabó virtualmente con el partido. Porque Central se entregó, y el Rojo se floreó. Cayeron incluso algunos “Oooole” de las tribunas. Llamativo, porque la hinchada está caliente con los jugadores. La frutilla fue un tiro libre de larga distancia del Rolfi, a diez del final. 3-0.
Antes del telón llegó el gol de Emilio Zelaya, adecuado para poner un marcador menos exagerado. Quién sabe que hubiese ocurrido si ese tanto, largamente merecido, hubiera aparecido una hora antes. Pero, repetido es, los goles hay que meterlos, no merecerlos.
“Tengo contrato hasta 2012, pero hay cosas que replantear”
El goleador de Independiente y del Clausura, Daniel Montenegro, que con los tres tantos que le convirtió a Rosario Central ya acumula 12 en este torneo, anunció ayer que en junio próximo analizará su continuidad en el club de Avellaneda. “Tengo contrato con Independiente hasta 2012, pero después de lo que pasó en este Clausura habrá que replantearse algunas cosas, cuando llegue junio por ejemplo, aunque no le haga bien a nadie”, consideró.
Montenegro cerró con que “cuando las cosas van mal empiezan a rodar cabezas. Pasaron técnicos, jugadores, imagino que esto seguirá de la misma manera. Creo que es importante terminar este torneo unidos y de la mejor manera posible, para después empezar el que viene con mayor tranquilidad”.
Fuente: Crítica de la Argentina




