Lunes, 18 mayo, 2009 - Categoría Noticias

Estudiantes es una fiesta: con mayoría de suplentes, le pegó cinco bifes a un Rojo espantoso. Por el equipo de Sabella se justifica pagar la entrada.

Pedile un número a Sabella. Jugalo tranquilo a la cabeza en cualquier quiniela o ponele un pleno en la rula. El Pincha, su Pincha, garpa.

Om. Om. Recomendale un instituto de yoga o un libro de budizmo zen a Gallego. Ayer, por cierto, ya estuvo practicando algunas técnicas: ni levantó la cola del frío banco de suplentes en todo el segundo tiempo. Independiente (¿su Independiente?) lo obliga a esta suerte de terapia del asiento en vez de probar con el hara-kiri.

No es caprichoso entrarle al análisis por la foto de ambos entrenadores. Desde la llegada de Alejandro, tipo simple si los hay, Estudiantes asimiló lo que expresó ayer en su 13° encuentro como invicto. O sea, inteligencia para trabajar los partidos. Voluntad de titulares y suplentes (anoche hubo mayoría de estos últimos). Concentración para presionar a partir de la línea de delanteros. Velocidad en esas transiciones que cambian defensa por contraaques fulminantes (Salgueiro). Movilidad (Galván). Liderazgo (Sánchez Prette, quien desterró ese dicho que indica que el Pincha sin Verón es como un chocolate Jack sin sorpresa).

Contundencia (el primer tiro al arco de Assman que fue gol). Voluntad (absolutamente de todos los players). Mística (ídem). Belleza (el remate de Galván). Y maximización de errrores rivales (Federico Fernández en varias ocasiones). En el Tomas A. Ducó, este equipo no tocó la pelota como los tenores de Cappa. Sí dio un show de heavy metal en el que se transpira, se corre y se baila en dosis parejas.

La contracara de este equilibrio, como se decía, resultó ser el mensaje esquizofrénico con el que Américo Rubén pensó el partido. Desde el vamos advirtió una máxima de Menotti: con más de cinco cambios ni pensés en empatar. Hizo seis. Lo golearon. ¡Y cómo! Esa laringitis con la que se había justificado para no declarar en la semana le afectó otros órganos vitales. Parece que se transformó en conjuntivitis. Es cierto que el Tolo siguió cambiando sobre sus cambios anteriores (condenó a Moreira a los 27′). Tan cierto como que los otros jugadores luego hicieron lo imposible para profundizar un soberano dolor de ojos. Y ojos que ven, corazón que siente.

Las modificaciones, claro está, no explicaron la esencia de la goleada: Estudiantes ensayó cuatro con respecto a la fecha anterior. Pero, acaso, el Tolo puede encontrar las razones en otro dogma de Menotti: el inodoro en el baño y la heladera en la cocina. El visitante fue orden. El local (sacrilegio para el verdadero dueño de casa), desorden. Maximiliano Núñez y Galván llegaban libres a espaldas de los laterales que picaban hacia la nada. El otro Núñez (Leonel) se paraba en el ST como ¡doble cinco! Germán Re entraba e intentaba picarla al segundo palo del arquero. El habilidoso Depetris ingresaba para bajar e insultar a Iberbia. Rojo y Cellay se turnaban para anticipar a Montenegro y/o Gandín. Ledesma y compañía, para quedar mal parados…

Estudiantes, con este aplomo, suma para las próximas Copas y sueña con la que está jugando. Independiente… ¿Es lo que hay? Un consuelo: se viene River. El hambre y las ganas de comer. Om. Om… El relax lo paga el Pincha.

FEDERICO ROZENBAUM | frozenbaum@ole.com.ar


Cambios en todos los frentes

BETO TISINOVICH | btisinovich@ole.com.ar

El 1-5 es un mazazo que se veía venir. Este plantel, en el que se gastó cerca de diez millones de dólares, nos está dando los peores momentos de la gran y rica historia del club. Ojo, que la culpa no es de los jugadores. No tienen la culpa de que Independiente se haya fijado en ellos. En ese sentido la CD es la principal responsable de este humillante presente con 35 puntos en la temporada. Claro, que después de tantos desaciertos, fue en busca de Gallego para que la espalda del Tolo tape la penosa realidad. Claro, que el DT del último conjunto campeón en 2002, tira paredes con Comparada y no pega una. ¿A quién se le puede ocurrir que Moreira juegue de volante? Un jugador que ya sabemos que jamás rindió. Y, además, lo quema sacándolo antes de la media hora. ¿Por qué Ledesma volvió a jugar? ¿No era mejor Caracoche de zaguero (por lo menos ahí puede sacar una de cabeza) y Delmonte de lateral? A Mancuello y Patito ni los concentró y aparecen Depetris y Gavilán entre los 18. La verdad es que Gallego se está pareciendo al del 2003, cuando trajo a Pablo Paz y a Brandan, que al que nos hizo dar una vuelta olímpica. Por eso se pide desde esta humilde columna que haya cambios en todos los frentes. Que el señor presidente haga un mea culpa y acepte que vive equivocándose. Que si tiene que pedir ayuda, que lo haga para levantar esta situación. Que el técnico no se contradiga tanto y que trabaje más en la cancha que con la lengua. Si no, estamos en el horno.


“Tenés razón”

EL TÉCNICO PIDE QUE LA TIERRA SE ABRA Y LO TRAGUE. SÍ, EL DT NO HABLÓ PERO SI LO HACÍA...

Fue lo único que atinó a responderle Gallego a un plateísta mientras llovían insultos de todos los colores. Esta vez no se salvó ni el Tolo.

El Ducó era un horno a presión. Hervía de bronca, calentura, indignación o como se lo quiera llamar. El 1-5 era más que lapidario y los jugadores de Independiente se iban metiendo en la manga de a uno, mirando el pasto y rogando por un container de cotonetes para no escuchar los insultos de la gente que brotaban mientras otros cantaban “la camiseta del Rojo, se tiene que transpirar…”. Sólo Gallego se animó y, cabeza en alto, salió del campo de juego bordeando el inflable y caminando al son de los insultos. Pero cuando estaba por llegar al alambrado, la puteada del frustrado plateísta fue tan honesta y tan fiel a lo que sentía el técnico, que el Tolo sólo atinó a mover el dedito índice y responderle masticando ira: “Tenés razón”.

La figura del técnico del Rojo se desdibujaba, así como el equipo quedó desdibujado por la goleada, mientras un vaso de plástico volaba hacia su cuerpo. Eso sí, no llegó a pegarle en la cabeza porque se enredó en el alambrado… Sí, no se salvó ni Gallego…

La cancelación de la conferencia de prensa del Tolo era casi cantada. El técnico estaba demasiado enojado como para abrir la boca y poder contener lo que pensaba. Y así se llamó a un sano silencio. Mientras, la salida del Ducó del plantel fue en fila india y custodiada por un operativo de seguridad más inquieto que de costumbre. Ese fue el preludio de una noche pesadita. Es más, ya en la calle a los hinchas no les quedaba ni ganas de insultar a los jugadores. Los cartuchos los habían quemado durante el partido, y cómo… En la bolsa entraron los futbolistas, el Tolo y hasta Comparada. Sí, nadie quedó exento. Y hasta los de Estudiantes se mofaron de tremendo sopapo…

La catarsis de la popular roja había empezado con el gol de Salgueiro. “Jugadores, la c… de tu madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie…”, se escuchaba mientras los del Pincha celebraban. Luego le siguió el ya típico “que se vayan todos…”.

Pero el infierno se encendió definitivamente en el segundo tiempo, y el ambiente ardía a medida que el Pincha estiraba la cuenta. Es más, el clima estaba tan espeso que varios integrantes de la barra brava de Independiente deambulaban por el playón de la platea.

“Pongan más huevo la p… que los parió” y “esto no es Racing, la p.. que los parió” se sucedían hasta que se escuchó: “Me parece que el Rojo no quiere ganar, tiene ganas de cobrar…”. Y ahí, pícara, la gente de Estudiantes se colgó del cantito y retrucó: “Me parece que el Rojo no va para atrás, son horribles de verdad”. Y a la gente de Independiente no le quedó otra que aplaudir a los del Pincha. Así, a los 27 del segundo tiempo, muchos simpatizantes del Rojo empezaron a abandonar el Ducó -también algún que otro dirigente, mientras se oía “Comparada botón, sos un hijo de p…, la p… que te parió”- y los de La Plata terminaron de clavar la daga: “Hay que saltar, el Rey de copas no existe más…”.

Esta no es la primera vez que se vive un clima así cuando pierde Independiente. Había pasado con Lanús y también en la derrota ante Colón. Aunque lo de anoche fue más allá porque ahora hasta ni el Tolo se salvó.


Pusineri dio la cara

Lucas Pusineri fue el único protagonista de Independiente que ayer dio la cara tras la catástrofe. “Estoy muy triste en lo personal. Soy responsable absoluto como el resto del plantel porque no podemos encontrar la regularidad”, admitió el volante.

San Lucas justificó el fastidio que mostró el público durante el encuentro y cuando el equipo se iba de la cancha, por lo que expuso que Independiente tiene que “tratar de darle una alegría a la gente”.

“Los hinchas están en todo su derecho de fastidarse. El club no encuentra el rumbo y por eso pueden replicar como se les dé la gana, y lo digo en el buen sentido. Es parte del fastidio que también tenemos”. argumentó Pusi en declaraciones a Fútbol de Primera, en la puerta de un vestuario que tenía silencios de sepulcro.

Independiente sigue sumando hitos negativos, y está en una compulsa mano a mano con River por el rótulo del peor equipo grande de la temporada. Y precisamente en la próxima fecha se disputará un clásico muy devaluado en el Monumental. “Tenemos una linda revancha el domingo, hay que corregir errores y ganar el domingo”, apuntó Pusineri. ¿Podrán hacer tanto?


Cien veces no…

EL ROLFI YA SUMA NUEVE GOLES EN ESTE CLAUSURA. Y FUE SU GRITO 52 EN INDEPENDIENTE.

¿No debo? Montenegro festejó su gol 100 y alcanzó a Sand en el torneo, pero su Independiente no revive…

Centenario goleador, Daniel Montenegro terminó la noche con una venda en la cabeza, lastimado, cortado, la mirada siempre gacha por una goleada más. Los números nos obligan a decir que el capitán de Independiente ha gritado ayer su noveno gol del Clausura, que así las cosas igualó a José Sand, de Lanús, en el tope de la tabla de goleadores, y que, como si ya no fuera interesante esa realidad, llegó a su festejo número 100 en clubes argentinos. Por torneos locales e internaciones, el Rolfi celebró 30 tantos en Huracán, 18 en River y 52 en Independiente; lo que el Rolfi aún no puede celebrar es que su equipo levante la cabeza un poco más de tiempo antes de que lo bajen, siempre, pero siempre, de un cachetazo.

Observado por su familia en la platea, el capitán apenas levantó los brazos para festejar el gol, su gol, que significaba entonces el 1-4. Es el segundo grito que Montenegro se anota mientras a su equipo lo derrotan (el otro, 1-4 ante Gimnasia de Jujuy); el resto, en tanto, siempre sirvió para sumar: uno a Racing (2-0), Huracán (2-1) y Argentinos (1-1), y doblete a Boca (2-0) y Tigre (4-1).

Como siempre, entonces, el capitán se salvó del incendio rojo. Empezó de delantero, terminó de enganche y, además del derechazo goleador luego de la asistencia de Gandín, intentó con dos tiros libres que Andújar le abortó con seguridad. Pero el partido, claro, el partido lo terminó como muchas veces los termina este Independiente Siglo XXI: con la cabeza cortada, siempre vendada, dolorido hasta la derrota que (en breve) vendrá.

ALEJANDRO VIGGIANO | aviggiano@ole.com.ar


Tuzzio puede volver en el Monumental

Eduardo Tuzzio no jugó porque debía cumplir una fecha de suspensión por acumulación de amarillas y podrá volver el próximo domingo, justo en el Monumental, contra su ex club. Otro que está a disposición es Machín (roja ante Godoy Cruz).

Fuente: Olé

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