Jueves, 11 marzo, 2010 - Categoría Noticias

Independiente campeón 2002El Tolo, otra vez, es el conductor del nuevo sueño de Independiente
Gallego tiene un don. Cualquiera sea el desenlace de la historia que se está escribiendo en el actual Clausura, está claro que la cosecha de gloria que caracteriza la campaña del Tolo como director técnico lo consagra como a uno de los más lúcidos en la materia.

Los pergaminos que integran su currículum son la envidia de cualquier entrenador y, en el caso de Independiente, la actualidad se estrecha en un abrazo simbólico con aquel Tolo de fines de 2002, cuando el equipo de Avellaneda daba su última vuelta olímpica.

Por entonces, cuando arribó al club con la necesidad imperiosa de sumar puntos para escapar al fantasma del descenso, presentó una lista de refuerzos de nivel con los que (de la mano del empresario Grinbank) conformó un equipo que fue protagonistas de principio a fin de la competencia. Entonces se estableció que “Gallego no agarra cualquier equipo, si no le llevan los jugadores que quiere, no dirige”. Su mérito, en ese sentido, pasó a ser su muy buena elección de apellidos.

Independiente llevaba ocho años sin ser campeón; la última vez había sido en 1994, con Brindisi como técnico y la ansiedad se hacía sentir; Menotti y Trossero, al frente de sendas buenas campañas, no pudieron ser campeones. Gallego llegaba con un perfil riverplatense impregnado en su figura, contra lo que también debió luchar, pero, “Piano-piano”, como él decía, llegó “lontano” y el Rojo festejó.

Hoy, después de muchas pruebas frustradas y tras el paso de once entrenadores (Ruggeri, Sosa, Pastoriza, Bertoni, Monzón, Menotti, Falcioni, Burruchaga, Troglio, Borghi y Santoro) pese al reclamo del público clamando por el regreso de Gallego (y también de Silvera que hacía rato quería volver) el Tolo volvió e Independiente, mágicamente, a once fechas del final está primero. También, en este caso, pasaron ocho años del último título, pero ahora, Gallego aceptó las condiciones de austeridad de un club que venía de despilfarrar fortunas en los 83 refuerzos que se incorporaron desde el título del 2002 a mediados de 2009 y demostró que su buen ojo para la elección de jugadores no pasaba sólo por el poder económico, armando un equipo que, entre las virtudes que muestra se destaca la convicción de un grupo que cree en su entrenador. “Lo que te dice que va a pasar, pasa”, repiten unos y otros reconociendo esa capacidad de quien ni siquiera con el aparente malhumor que lo moviliza a la hora de las indicaciones pierde aprecio de parte de sus muchachos.

Son dos equipos distintos. El del 2002 tenía un poderío ofensivo tremendo, con un quinteto de ataque compuesto por Pusineri-Guiñazú-Insua-Montenegro-Silvera que, cuando estaba aceitado era demoledor y al que se sumaban, trepando por los laterales y con muy buena pegada para los centros y pases largos a Serrizuela y Federico Domínguez. El equipo actual es más laburador; ataca con menos gente, Piatti-Gandín-Silvera, con participaciones más esporádicas de Busse-Mareque y Mancuello o Fredes, según quien juegue.

Por eso, jugadas ocho fechas del Apertura, el equipo del 2002, invicto, había acumulado 20 puntos (Boca iba segundo con 17) con seis victorias, 26 goles a favor y 8 en contra. Ahora tiene 17, 10 goles a favor y 6 en contra.

Aquel equipo campeón tenía un Milito formidable que era garantía de seguridad en el fondo, algo que hoy es compensado por el trabajo de Gabbarini, la única individualidad claramente superior que tiene este equipo con respecto al campeón.

CAMPEON APERTURA 2020

FORMACION TITULAR


LA ACTIVIDAD DEL PUNTERO
Mancuello ya está bien, pero el Tolo no hace cambios

Independiente se entrenó ayer en el predio de Villa Domínico con una tarea que consistió en una práctica de fútbol a puertas cerradas, en la que los titulares, tras 35 minutos de juego, igualaron con la cuarta división 0 a 0.

Américo Gallego paró el mismo equipo que le ganó a River de local 2 a 0, con goles de Darío Gandín y Andrés Silvera, pero habrá que esperar unos días más para saber si serán los mismos jugadores los que salgan a jugar el sábado, desde las 17 en cancha de Argentinos Juniors para enfrentar a Chacarita (con arbitraje de Diego Abal), por cuanto Federico Mancuello ya se ha recuperado de su desgarro y estará a disposición de Gallego quien, sin embargo, ayer paró a los titulares con: Gabbarini; Vella, Tuzzio, Galeano y Mareque; Busse, Acevedo y Fredes; Piatti; Gandín y Silvera.
El que todavía no está para volver es el volante Leandro Gracián, con una distensión en el isquitiobial izquierdo, quien efectuó una trabajo diferenciado bajo la atenta mirada de los kinesiólogos y preparadores físicos y seguirá afuera del grupo que quedará concentrado mañana.

El entrenador de Independiente, Américo Gallego, se excusó de hablar con la prensa tras el entrenamiento, aparentemente molesto por alguna pregunta que le habían formulado a sus dirigidos, aunque no lo explicó públicamente.

Independiente volverá a entrenarse hoy en Dominico donde seguramente quedará definido el equipo que buscará sostener el liderazgo en lo más alto de la tabla. Luego de Chacarita Independiente tendrá una seguidilla de cuatro partidos teóricamente accesibles ante Rosario Central (L), Colón (V), Arsenal (L) y Gimnasia (V). Después será el turno de otro clásico: San Lorenzo en Avellaneda.

Por otra parte, ayer, en un partido pendiente de la quinta fecha, la reserva dirigida por Vicente Cayetano Rodríguez le ganó 2 a 0 de visitante a Vélez, en encuentro del que no formó parte el volante Lucas Pusineri, marginado por Gallego de la primera división y que está entrenando con los juveniles de la cuarta.

Elogios al Cuqui

El atacante de Independiente Darío Gandín, dijo que su compañero de ofensiva Andrés Silvera es el “mejor delantero del fútbol argentino” y que ambos se “entienden y complementan” muy bien en beneficio del equipo.

El actual capitán del Rojo, que festejó su gol ante River al estilo Juan Román Riquelme, abriendo sus manos detrás de sus orejas, dijo que se “hace cargo” por lo que hizo, y que ahora, más frío, le pide “disculpas” a los hinchas por su reacción tras los murmullos que lo molestaron.

Con el presente que le sonríe al equipo de Américo Gallego, que alcanzó la cima del torneo tras ganarle a River por 2 a 0 en el Libertadores de América el domingo pasado, Gandín ratificó que ahora costará más “mantenerse”.

Aún cuando las mieles del triunfo están frescas, Gandín admitió que el equipo, cuando va ganando por la mínima diferencia tendrá que aprender a hacer “una pausa” para no seguir buscando “alocadamente” la segunda conquista.

Ahora, el próximo desafío del Rojo será ante Chacarita, y Gandín apuntó que será un rival “muy duro porque está peleando por el descenso y juega bien”.

Ante la euforia e ilusión de los hinchas, el atacante pidió “mesura porque falta mucho” y agregó que el grupo deberá continuar “trabajando como siempre, con sacrificio y humildad”.

Fuente: Diario Popular

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