Independiente vivió un emocionante regreso a casa. Y lo celebró con un triunfo. Es el primer paso para volver a ser.
La marea roja va, y va, y va… Siempre fue, fue, y fue, en estos dos años, diez meses y 20 días jugando de prestado: de Provincia, a Capital y otra vez a Provincia. Es día de partido y el ritual arranca de la misma manera. Aunque esta vez termina diferente. Porque Independiente vuelve a su casa. Sí, su propio estadio. Y el hincha va, va, y va…
Pasaron 1.055 días de unificación de proyectos, de reajustes del presupuesto, de licitaciones varias, de empresas que fueron y vinieron, de plazos postergados… La casa no está terminada: le falta una pared, cerrarle una ventana. Pero qué importa, viejo: es tuya, es de Independiente. Y 35.000 almas la sienten propia. “Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez…”, enrojecen sus gargantas (del Diablo).
Y no faltan las cargadas para el vecino. “La pintura se le meten en el culo”, por el ataque a la cancha de los barras de Racing. “Es para vos, para que sepas que en el barrio mando yo”, como si nunca se hubieran ido de Avellaneda. Y el “te querés matar, Academia”, parece sonar “te querés Mattähus, Academia”, por la contratación fallida del técnico alemán.
Ahí, donde estaba el Pantano de la familia Ohaco se levantó el primer estadio de cemento de Sudamérica (1928). Ahí, donde la Doble Visera se empapaba de gloria se erige hoy una modernísima cancha que la plata (unos 30 millones de dólares) de las ventas de Agüero, Ustari, Denis, Matheu (fue y volvió), Abraham, Eluchans, entre otros, lo hicieron posible.
Y están todos. Los de ayer y los de hoy, y las copas que hacen que el estadio se llame Libertadores de América. El plantel se cambia en un vestuario que lleva el nombre del recordado José Omar Pastoriza. Pepé Santoro levanta una copa y parece cederle el legado a Gabbarini. El Chivo Pavoni, el gran capitán, le cuenta de hazañas a Matheu, el dueño actual de la cinta. Silvera, que ya estaba en la historia, mete el primer gol y parece que la pelota también la empujan Seoane, Erico, De la Mata, Yazalde, Usuriaga, los Molina, tu abuelo, tu viejo… Todo es una fiesta.
Se hacía fundamental volver a Alsina y Bochini (ex Cordero). Lo pedía la tesorería. A Racing, Huracán y Lanús se les regaló suficiente plata ya… Es hora de empezar a recaudar. Y vaya cómo: ayer ya se juntaron 892.650 pesos. Y sólo en concepto de entradas… Y también era necesario en lo deportivo. Para un equipo que hace cinco torneos que se siente visitante. No por la gente, que siempre acompañó, estuvo y se bancó mudanzas y malas campañas. Sino para un plantel que ahora podrá saber en la semana cómo está el campo de juego, personalizar el vestuario, hacer suya una cancha que también le pertenece. Y que encima gana, con autoridad, y muestra que quiere estar en la pelea.
Parafraseando a Raúl Alfonsín, otro hincha Rojo que ya no está, y a casi 26 años de su triunfo electoral en la vuelta a la democracia: la casa está en orden.
DEMIAN MELTZER | dmeltzer@ole.com.ar
Libertador N° 1
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Los hinchas lo habían elegido en la previa y el Cuqui Silvera no falló: hizo el primer gol del nuevo estadio.
MARIA LAURA BALONGA | mbalonga@ole.com.ar
Vox populi vox dei. El Proverbio medieval (“la voz del pueblo es la voz de Dios”) fue la mejor frase para este estreno de casa que hizo Independiente. Ilusionados con su nuevo chiche, los hinchas tacharon con ansiedad el calendario. Y, para no desesperar, en la página oficial del club tiraron una encuesta interesante: ¿quién les gustaría que hiciera el primer gol en el debut del Libertadores de América? Y ganó Andrés Silvera. Creer o reventar: el Cuqui cumplió con esa profecía divina, la que salió del corazón de 7.800 fanáticos que le tiraron buena onda.
Es probable que el voto de la tribuna haya llegado a los oídos del goleador. Lo cierto es que Silvera salió en llamas. Apenas iban 12 minutos de juego. Piatti se camufló por un instante en Bochini y metió un pase milimétrico, el fondo de Colón dio tarde el pasito adelante y el Cuqui quedó habilitado cara a cara con Pozo: definió de zurda a un costado. Alta costura. El estallido habrá contado con el pecho inflado de algunos de esos que apostaron por él en el sondeo digital (ganó con el 34%, seguido por Matheu con el 19%, Pusineri con el 13% y Mancuello con el 5%).
A los pocos minutos de haber abierto el arco de Colón, el goleador apareció otra vez con un cabezazo impecable que Pozo llegó a manotear y que luego dio en el palo. Como si faltara algo más, le dio una asistencia bárbara a Piatti, quien no pudo ante la marca de Goux. Igual, la fórmula se repitió en el segundo tiempo: el Tolo le dijo que se tirara más atrás, le hizo caso y dejó solo al volante para que pusiera el 3-1.
Vox populi vox dei, más que nunca. Acaso, las estadísticas fueron decisivas a la hora de hacer click con el mouse: en este torneo le había convertido a Vélez y a River. Entonces, había que jugarle un fichín más. Ese flaco Stone, el de la lengua, el que ya conoció la gloria en Avellaneda, llegó a los 25 goles en Independiente justo en la noche más esperada. Salud.
Casi Primer Mundo
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Independiente mostró sus dos caras. Buen pase, lujos y golazos pero dramas por las bandas y en el retroceso que lo hicieron sufrir. La ilusión está en construcción.
DIEGO MACIAS | dmacias@ole.com.ar
Habrá que darle la razón al Tolo Gallego. El técnico insistió, lo marcó como prioridad, trabajó sobre la cabeza de Comparada, lo embaló. Y el primer resultado dice que en su casa, renovada pero vieja casa, Independiente fue más local que nunca. Hay algunos jugadores que jamás pisaron el viejo estadio de la Doble Visera, como Piatti, pero parece que conocieran todos los rincones desde que nacieron. La motivación de ser el dueño, ese orgullo que genera el suelo propio, la alegría del regreso al infierno encantador, generan que Nacho, mimetizado en la mística de la que tanto le hablaron, juegue el partido que soñó desde que llegó, con dos goles, una asistencia y presencia de tiempo completo (no un flash de 15 minutos). Y si Piatti está así y se puede juntar con el Patito Rodríguez, con Mancuello y Silvera exhibe su versión de delantero elegante y a la vez letal, Independiente es un equipo de Primer Mundo, como buena parte de su estadio. Un equipo que invita a soñar con la pelea grande hasta el final.
Pero, claro, Independiente es una metáfora perfecta -no a medias- de su estadio. Los lujos internos del Libertadores de América merecían esos goles a favor. La parte que está en construcción es la que destapó Mohamed desde mucho antes de que empezara el partido, esa precariedad que muestra para retroceder mirando el arco propio como si sus jugadores tuvieran espejos retrovisores para mirar qué hacen los rivales.
Dos caras tiene Independiente. La que promete lujos (y los regala) en ataque y la que se expone en defensa. El Turco descubrió en la previa por dónde hacerle daño y puso a Quilez y a Ricky Gómez a hacer equilibrio sobre las líneas. Con ellos dos, más Ramírez y los dos puntas, Colón por momentos atacó con cinco y generó un 2-1 incómodo sobre Vella y Mareque. Hubo un par de avisos antes del golazo de Nieto, que llegó justamente después de una gran jugada construida por todo el ataque. Aunque nunca supo sacarle la pelota a Piatti y ahí estuvo su pecado.
Y al final, hubo que sufrir todo el descuento por otra distracción. Pero son más las buenas noticias, claro. Aparte de esa cara temible del ataque, Vittor jugó como para adueñarse definitivamente de la titularidad. Al menos hasta que vuelva Acevedo, no hay más que probar.
Sigue en construcción. Peleando arriba, inaugurado a medias, con goles que se llevan bárbaro con el paladar de su historia y dudas a la hora de retroceder que casi le arruinan la fiesta. Tuteándose con el Primer Mundo pero paseándose por el Tercero.
A Colón le punta le quedó grande y si Laverni no hubiese echado mal a Fuertes, el partido no habría tenido otro destino. La fiesta era de uno solo. Que hizo tres goles dignos de Libertadores de América.
El Old Trafford de Avellaneda
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El diseño del nuevo estadio de Independiente se parece al del Manchester. Y las butacas son rojas, no hay foso y los jugadores entran por el medio. High.
F. LADRON DE GUEVARA | flguevara@ole.com.ar
La gente, en general, estrena medias, zapatos, pantalones y hasta pechos con siliconas. ¿Pero un estadio? No. Un estadio no se estrena todos los días. E Independiente, el potentado del barrio, lo hizo.
Si bien ya dispone de una serie de amenities, como se les dice ahora a la terraza con parrilla o al lavadero, al estadio le faltan los detalles finales, alguna canilla que no se quede sin agua, lo que en el mercado inmobiliario define si estamos en presencia de una propiedad stándar o de alta categoría. Y le falta el techo, que no es un detalle si lo que se construye es la Doble Visera. Es como si se remodelara el estadio de Boca y, más que una bombonera, pareciera un pote de helado de Freddo. Tiempo al tiempo, entonces. Cuando se termine de construir y la capacidad llegue a 45.000 espectadores, además de ser el mejor estadio de Sudamérica, la Visera será Cuádruple.
Los hinchas de Independiente, con esa fascinación tan común entre quienes se disponen a disfrutar de algo nuevo, lo recorren sin esconder el orgullo, uy mirá qué buenas que están las troneras, qué fantástico que no haya foso, qué genial que los jugadores salgan a la cancha caminando al ras del suelo como en Old Trafford. Porque el estilo es ése: el del estadio del Manchester. El Old Trafford de Avellaneda.
Poco a poco, y acaso lo más importante para que el estadio deje de ser una maqueta, los hinchas lo habitan, prueban a puro salto la calidad del hormigón, le inyectan sonidos, lo sacan de ese estado de asepsia que más que en una cancha bien podría resultar interesante en el nuevo edificio del Centro Medicus.
Por allí, entonces, un señor grita “dale Rojo” subido a una de las flamantes butacas rojas (si esas butacas estuvieran en un cero kilómetros todavía llevarían puesto el plástico). Por allá, la barra se esfuerza por tomarle el pulso a los nuevos paraavalanchas, que no, señores, todavía no se fabrican con airbags.
Los vestuarios son amplios, cinco estrellas. Los palcos cuentan con plasmas. La cancha -en algunos sectores hay acrílicos en lugar de alambrado- se ve bien desde todas partes. O, al menos, se ve mejor que antes, cuando las tribunas estaban más inclinadas. Sobre el verde césped, los bancos de suplentes parecen extraídos de la primera clase de un avión de British Airways. Y los arcos son los de siempre (o si los cambiaron no se nota). Son los arcos donde con Erico, Bernao, Bochini, Pusineri o Agüero se hicieron los goles que construyeron la maravillosa historia de Independiente. Que anoche volvió a casa. Home sweet home, se diría en Manchester.
Es para vos, es para vos…
BETO TISINOVICH | btisinovich@ole.com.ar
Sí, para todos los hinchas de Independiente. ¿Para quién te pensaste? Acá estamos, señores. Reafirmamos otra vez que somos el Orgullo Nacional. No tenemos contra. Ahora que volveremos a jugar en casa para siempre, debe venir el relanzamiento del Rojo. Y empezamos ganándole a Colón, que desde su derrota en la primera fecha venía volteando muñecos a lo loco. Y vaya paradoja del destino, desde el 2002, el año del campeonato con Gallego, no se le ganaba de local. Si bien se sufrió en los últimos minutos, el equipo estuvo acorde a la inauguración del mejor estadio de la Argentina. Es de primer mundo, viejo. Le guste a quién le guste el Libertadores de América tiene que ser inexpugnable para cualquier rival. Y los de Mohamed lo sintieron así. Y si bien la diferencia en el marcador fue mínima, en el desarrollo hubo dos goles de ventaja. Con un Piatti exquisito como Burru, con un Silvera que parecía Yazalde, con Pato Rodríguez asistiendo como el Bocha, con Vittor en el medio como cuando la tenía Raimondo, una dupla central con Matheu-Galeano que se complementaron como Villaverde-Trossero y Gabbarini dando la seguridad de Santoro, podemos decir que nos reencontramos con una noche de aquéllas grandes hazañas de copas. Se sabe que falta bastante para formar un gran equipo, pero hoy podemos decir que otra vez estamos en carrera para volver a ser lo que fuimos y empezar a meterles miedo a todos. Por eso lo que se vivió anoche es para vos. Sí, para vos… que te bancaste casi tres años ser inquilino en cuatro canchas distintas. En el Municipal, Vélez, Huracán y Lanús, a los que estamos agradecidos por habernos recibido. Hoy el hincha de Independiente está feliz porque sabe que se dio un paso muy grande y fue con el esfuerzo de todos. Ahora tenemos que ir por mucho más. Vamos que se puede…
Goles de nieto
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¿El de Colón? No, el de Piatti. Su abuelo es fana del Rojo.
Para Ignacio Piatti, el partido de ayer será especial por haber convertido en la inauguración del estadio. Mucho más especial habrá significado para su abuelo Pedro, que es fanático de Independiente y vio cómo su nieto convirtió los dos últimos del 3-2 en una noche histórica.
Nacho, además de sus goles, cumplió una buena actuación. Le dio ritmo al equipo de tres cuartos de cancha y se lo vio participativo en la generación del juego. En el primero, se la llevó medio a los ponchazos y definió bien. En el segundo, fue genial cómo eludió a Pozo antes de darle de zurda. Para Pedro.
¡Cuidado!
No todo fue fiesta en la reapertura del Libertadores. Terminado el partido, hinchas visitantes no soportaron la derrota y arrojaron objetos hacia la bandeja inferior, ocupada por los locales. Y eso dejó un saldo de dos simpatizantes heridos. A pesar de que, por pedido del Coprosede, se había colocado una reja protectora para evitar incidentes de este tipo, no fue suficiente.
Hicieron agua
No la hubo en el vestuario de Colón ni en algunos baños.
Estaba claro que era una inauguración a medias, apurada por determinadas circunstancias (no pagar más alquiler, hacerse fuerte de local, sentirse en casa), pero había algunas comodidades mínimas que debían haberse garantizado. Por ejemplo, que el vestuario de Colón tuviera agua. ¡¿Cómo?! Sí, los visitantes debieron usar el vestuario local de Reserva (el visitante de Primera no está habilitado) y allí no había agua; tampoco en los baños de los palcos ni en la planta baja. Un papelón para hacer honor al nombre del estadio: aquellas Libertadores del Rojo eran guerras donde valía todo.
El Infierno estuvo muy encantador
Las glorias que le dieron vida al Rey de Copas se sumaron a la fiesta, en la que hubo mucha mística del Rojo histórico.
MARIA LAURA BALONGA | mbalonga@ole.com.ar
Las vitrinas de la sede de Mitre 470 quedaron vacías. Las 15 copas internacionales que Independiente ganó en su rica historia viajaron hacia el nuevo Libertadores de América para, en este bautismo, contagiarle la magia de tanta gloria. Cada uno de los 11 titulares salió con un trofeo en sus manos. Y los cuatro restantes fueron portados por cuatro pesados: Miguel Angel Santoro, Ricardo Pavoni, Pipo Ferreiro y Luis Islas. Todos consejeros cercanos a la Comisión Directiva.
Aunque, claro, no fue sólo una fiesta de 15. Nadie quiso perderse esta noche mágica y el regreso al estadio vino acompañado por una alta dosis de emoción, de recuerdos, de “mirá pibe, esto es Independiente”. Un símbolo de pertenencia, vendría a ser, de sentirse como en casa. Otra vez. Pero sin zarparse, eh, se llegó hasta ahí nomás, una murga y no mucho más. Tampoco era cuestión de desviarse de un objetivo futbolístico que se mantiene bien fuerte. “La fiesta la vamos a hacer cuando el estadio esté terminado”, anticipó el presidente Julio Comparada.
Pues desfilaron las glorias y los que no llegan a tanto. Pero qué va, vení, pasá, disfrutá, y mejor que por acá ni pinten los de la Acadé. Aunque, a decir verdad, ¿qué sería de Independiente sin Racing? Así, no podía faltar la chicana para los vecinos y cantitos. Sí, completa.
Mi viejo amaba esta cancha
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Vicente de la Mata. Hijo del ídolo del Rojo
Estoy muy feliz porque Independiente se merecía tener un estadio de esta magnitud. Es una belleza, a la altura de los mejores del mundo. Y la felicidad es doble porque en momentos tan importantes como estos se me viene a la mente el recuerdo de mi viejo. Cuando era chico, él me hablaba mucho del estadio, siempre estuvo enamorado de la cancha del Rojo, la amaba. Siempre me contaba que cuando era jugador, pudo haberse comprado un auto de 700 pesos, pero él prefería tomarse el colectivo 12, se bajaba el puente Barracas y se iba caminando hasta el viejo estadio. Para él, caminar por el barrio y llegar al estadio eran algo más que especial.
Cuando era pibe, y caminábamos por Alsina, con mi madre nos quedábamos una cuadra atrás: mi viejo iba rodeado por cientos de hinchas que le cantaban: “Adónde va la gente, va a ver a Don Vicente”. La verdad es que siento orgullo de que Independiente tenga un estadio así. No es fácil lo que han hecho en un momento de crisis. Ahora, habrá que armar un equipo que esté a la altura de la cancha: competitivo, de jerarquía, que luche por cosas importantes, que vuelva a poner al club en los primeros lugares del fútbol mundial.
Zapping
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Federico González, un goleador especial
Como anoche, también una multitud fue a despedirse de la vieja cancha del Rojo, hace ya casi tres años. En aquel cierre del estadio antes de la remodelación, Fede González convirtió el único tanto de Independiente, que perdió 2-1 con Gimnasia de Jujuy. Y ayer, el delantero gritó en el partido de Reserva, que se jugó a la tarde en Villa Domínico y que fue triunfo por 3-1 del equipo de Cayetano Rodríguez sobre Colón. La metieron Vidal y Churín.
A la espera de Gandín
Hoy se conocerá la sanción que le aplicará el Tribunal de Disciplina a Darío Gandín, quien vio la roja directa en la derrota contra Central. Si le dan una fecha, podría estar el domingo ante Arsenal.
El Bocha, ausente
Ricardo Bochini fue invitado a la fiesta. Hasta le habían reservado un palco (el número 60). Pero el domingo el ídolo sufrió un accidente automovilístico (no corrió peligro) y por eso habría faltado…
Nieto sigue de racha
Venía de un doblete en el 2-1 al Ciclón que llevó a Colón a la punta y ayer Federico Nieto volvió a convertir, con una buena definición tras pase de Ricky Gómez. El ex delantero de Huracán llegó a siete conquistas y está a tres de Santiago Silva.
¿Roja para quién?
Laverni, que venía de un superclásico lleno de desaciertos, volvió a actuar por sospecha: como con Cáceres, rajó a Fuertes por un codazo que no existió.
EMILIANO SOTOMAYOR | esotomayor@ole.com.ar
Se fue con una sonrisa sarcástica, maligna, que igual en su interior escondía bronca e indignación. Esteban Fuertes caminaba mientras mordía su labio inferior, meneaba la cabeza, incrédulo, soportando los insultos de los hinchas de Independiente y una roja que no debió haber existido. Vieja o nueva, esta cancha tiene algo especial con el ídolo de Colón. Futbolística mente se crió en Independiente, jugó apenas un partido en Primera y después se dedicó a hacerle goles, nada menos que siete en 12 partidos. Anoche se fue con un fastidio que ni te cuento y un gestito, con el pulgar apuntando hacia abajo, para esa gente del Rojo que bramaba.
El Bichi no actuó de aguafiestas. Ni pesó mientras estuvo en cancha y, a los 14′ de la segunda parte, justo cuando el equipo de Mohamed amagaba con una reacción (iba 2-1 abajo), Saúl Laverni volvió a hacer de las suyas. Como sucedió en el superclásico del domingo, el pito otra vez se dejó llevar por la sospecha: así como en el Monumental creyó haber visto un codazo de Cáceres a Ortega, anoche le pasó lo mismo con la acción entre Fuertes y Busse. El delantero extendió el brazo para medir al volante, quien se desplomó al mínimo contacto. De ningún modo hubo codazo y, entonces, ¿para quién es la roja?
Fuente: Olé





octubre 29th, 2009 at 7:45 am
Contento, muy contento con la victoria, diría feliz, inaguramos el mejor estadio y ganamos, pero no puedo dejar pasar lo q senti, teniamos once jugadores, ellos diez, nos metieron en el arco, no entiendo q es lo q pasa, si cuando el rojo se deside a atacar lastima, tenemos jugadores para darle partido a cualquiera, pero el problema esta en q siempre estamos atras, asi no, y no me digan q lo importante es ganar, si es importante pero no quiero sufrir y quiero q mi Independiente siempre vaya para adelante, vuelvo a repetir, la mejor defensa es el ataque. FELICITACIONE AL SEÑOR COMPARADA, PORQ EN MOMENTOS DE CRISIS HIZO UN SEÑOR ESTADIO, SIN AYUDA DE NADIE, TODOS SABEMOS EL DAÑO Q LOS K LE HACEN AL PAIS, PERO COMPARADA SE ANIMO, SEÑORES RECONOSCAMOS A ESTE SEÑOR, SE PUEDE HABER EQUIVOCADO EN ALGUNAS COSAS PERO HIZO LO Q OTROS NO HICIERON, AHORA PUEDE INVERTIR MEJOR EN JUGADORES, DE AHORA EN MAS PODEMOS SER UN EQUIPO COMPETITIVO. SEÑOR COMPARADA MIS FILICITACIONES.
octubre 29th, 2009 at 8:02 am
Imponente FIESTA a los GRANDE!!! VAMOS ROJO TODAVÍA!!!!!!!
octubre 29th, 2009 at 11:47 am
Todo bien, es una gran emoción como hincha fanático que soy.Ahora tengo mis serias dudas de que podamos pelear este campeonato,si Gallego no corrije en su empeño de regalar gran parte de cada partido y porque digo lo del DT? ES SIMPLE, con los cambios que reliza ya sea de jugadores y tacticamente, termina por agrandar rivales,nos meten contra un arco y a sufrir como una madre.anoche volvió a ocurrir lo mismo,no nos empatan de casualidad y con un hombre menos.No hay necesidad,hay que cerrar los partidos,con goles o teniendo la pelota,de no cambiar esta tosudes que tiene el DT y terminamos 6to o 7mo en la tabla como nos viene sucediendo año tras año.
octubre 29th, 2009 at 12:06 pm
Hermosaa esa noche.e (L.
Hermoso el estadioo..
Hermoso todoo .(=
Independiente de avellanedaa. lo mas grande qe aii.
octubre 29th, 2009 at 1:07 pm
lo vi por tele me mori de ganas de estar en un momento tan inportante pero no consegui entradas espero que reabran el libro de asociados porque no soi sosio vamos rojo carajo
octubre 29th, 2009 at 2:07 pm
Con mucho amor vi la concreción de este proyecto tan importante para nosotros, en el año 60 me enamoré de Independiente y vendí mi alma al diablo, hoy mi hijo incha del rojo y mi nieto de dos años tambien socios del club, creo que si pudiera volver a ver al Independiente de antes invatib le, sería para mi que hoy tengo 67 años haber llegado a la concreción de mis sueños, gracias rojo por lo que sos y lo que nos has dado.-